jueves, 12 de enero de 2017

"Y será tan dulce tu dolor", de Patricia Minarrieta

Después de años del ejercicio poético, por fin Patricia Minarrieta se lanza a andar por las veredas de la poesía édita. "Novelita en verso" dice el subtítulo del libro y el "cartelito" le queda perfecto. La autora camina por la línea de un verso delicado y cuidado, una poesía sin estridencias que retrata situaciones y personas, todas atadas por un pequeño hilo dorado de sol de ciudad, de infancia, de naturaleza pero, sobre todo de historia. El libro se deja ir llevando, uno se desliza por la trama versera y la sensualidad de los sonidos que Minarrieta propone para cada uno de los momentos que el libro no abre. Hay un aroma francés muy seductor, aparece el idioma como parte de la poesía, se construye un "mundo" poético en este libro de bellas insinuaciones.
La estética, en el libro, es fundamental. Hay códigos de idioma, de tipografía, de bocas que hablan, de voces, de bellezas. Hay que leerlo y, definitivamente, el dolor melancólico que Patricia Minarrieta construye, será dulce.

"Y será tan dulce tu dolor", de Patricia Minarrieta. Ed. Ático. 2016

miércoles, 11 de enero de 2017

"El caso de Virginia Tiresias", de Mariana Figueroa

Por fin una escritora joven que sale del realismo plano. Así le llamo yo a esta moda urbana de escribir historias lisas con un lenguaje liso, esas novelas que aparecen ahora en el ambiente hipster de chicos "cool" treinteros -y algunos cuarentones- donde uno puede leer toda la obra sin encontrarse con una sola metáfora, con un símbolo siquiera, con una historia plana.
Mariana Figueroa no es eso, no propone una historia plana, más bien propone una historia dosmilera, post crisis, con un país hecho bola económicamente y con una protagonista hecha bola económica y emocionalmente. A partir de ciertas desventuras sexuales, la protagonista vive episodios que van de lo fantástico, al delirio y al realismo de una narrativa joven y honesta.
Fotografía de una clase "uruguacha" afectada por la crisis, entre el humor y el pire, la novela nos lleva por su construcción consistente por un camino resbaloso.
Los personajes con queribles, besables, amables, como diría Silvio Rodríguez, con un halo misterioso, poético, simple y a la vez profundos. También un aire erótico y calenturiento puebla las letras que tecleó la autora.
"El caso de Virgina Tiresias" es un pequeño guiño en medio de una narrativa joven. No hay chetos, no hay gente cool, no hay tendencia, hay historia y texto. Qué más.

"El caso de Virginia Tiresias", de Mariana Figueroa. Ed. Yaugurú. 2016

lunes, 9 de enero de 2017

"Todas las obras acabadas", de Ioshua

Poeta maricón. Poeta villero. La editorial Nulú Bonsai lanzó por la ventana este libro gordo como una pija gorda que tiene las obras completas de Ioshua, el poeta marica del barrio villero. Lleno de una ternura amorosa que surge sorpresiva e inesperadamente del contraste entre el ambiente violento que Ioshua describe y los sentimientos amorosos y puros de los “wachines” que le van afanando el corazón y los besos a punta de fierro. El libro reúne obras axiales dentro de la estética que Ioshua instauró desde su look de negrito punk, desde su voz dulce diciendo poemas tremendos, desde sus performances donde se cortaba o cantaba su “cumbiagei”. Los discursos van desde la poesía, la prosa poética, hasta la nouvelle y la crónica, también se incluyen algunas de sus cómics tumberos. “Todas las obras acabadas” propone otra estética dentro de la literatura “queer” de los últimos tiempos, aquí si hay algunos problemas con ser puto, aquí la sexualidad sí es “otra cosa”, aquí todavía hay algo de oculto, pesa el ser varón. Como toda obra completísima, algunos espacios se vuelven desparejos, y aparecen versos de enorme belleza con otros que, digamos así, no tanto. Pero, claro, la belleza gana por goleada. Ahora que Ioshua no está, que su obra se conozca, que su voz se oiga, que para todos llueva leche, guachín. 

"Todas las obras acabadas", de Ioshua. Ed. Nulú Bonsai. 2015

sábado, 7 de enero de 2017

"Mi amiga Gladys", de Pedro Lemebel

Como en aquel poema que decía Eduardo Darnauchans, "te está hablando un muerto". Una serie de crónicas armadas y organizadas por un Lemebel que dejó sus hilos ordenados antes de morirse, como nos morimos los putos. La prosa poética ametralla al lector con amorosas fotos de la política chilena Gladys Marín, flor roja e incencidada del Partido Comunista fallecida en el 2005 y a quien el autor amaba con toda la fuerza de su sangre hermosa y sidaria. "Gladucha" se muestra íntegra y enorme con su lucha, mujer, mujeraza amiga y amante del "pobrerío" como gustarán de llamar a los más desposeídos. La complicidad de la perla roja y el puto llevan adelante este pequeño libro de crónicas que van desde lo puramente Lemebel, ir a un programa de TV careta a hacer de las suyas juntos, ir a peregrinar y pedirle a la virgen por y con los más pobres. Al final, se incluye la transcripción de la primera entrevista radial que los unió y nunca más los separó, porque parece que, muertos, siguieran juntos. El libro nos hace salir del closet, no de la sexualidad, sino de la cabeza, "acá me paro, pienso esto, quiero esto para mi país, ¿y qué?".

"Mi amiga Gladys", Pedro Lemebel, Ed. Seix Barral. 2016

"Sudor", de Alberto Fuguet

Fuguet retrata duro y puro el ghetto puto. Aparece el ambiente gay sin máscaras, sin rodeos, sin falsas ideas de cambio. El puto que plantea Fuguet -como la mayoría- es frívolo, superficial, resignadamente promiscuo. Todos anduvimos con todos, todos nos conocemos, todos sabemos de la entraña del otro y Fuguet conoce de eso. El autor llama "la hermandad del semen" a esa alianza extraña que queda en el ambiente gay donde un hilo invisible y blanco nos une, nos deja un pequeño cariño frío que nos mantiene atados. Las redes de ligue como Grindr aparecen de forma obsesiva, como un vicio. El calor de una Santiago moderna y cosmopolita nos lleva a que todo el tiempo necesitemos a otro en la cama. Aparece también el mundo editorial, la pugna del protagonista, que es editor, por sacar algo de calidad y algo que sea vendible. El mundo editorial es igual de promiscuo que el mundo gay. Mucho sudor en la piel, mucho calor, mucho movimiento, como vivir en una rave mental. A todo esto aparece un afamado escritor pretencioso y en decadencia creativa, y su hijo veinteañero marica, drogón, solo, hemofílico, con todos los traumas de un hijo de famoso. La relación entre el protagonista y Rafita -el pibe- se establece por capricho, por no saber muy bien qué hacer con el cuore. La belleza puede más que todo, y eso lleva al protagonista a pasar unos días de FILSA que lo traen explotando de calentura, de estrés, de sexo histérico. Fuguet sabe mucho de narrativa, sabe que la gente está sola, sabe que los putos estamos solo y, sobre todo, sabe que los putos nos morimos.


"Sudor", de Alberto Fuguet, Ed. Random House. 2016

"Febrero 30", de Amir Hamed

El último de los libros que terminé de leer esta semana (mientras estudio y vivo lo que puedo). Una historia intensa (y perdón por esta palabra que se ha vuelto comodín) la que propone Amir Hamed con un personaje en medio de los avatares más duros y humillantes de un cáncer, la vida con eso, la no vida con eso. La prosa, sumamente cuidada, la técnica perfecta de la narrativa me recuerdan, por momentos, a lo que sentí con "Todo termina aquí" de Espinosa, cofrade del autor, por otro lado. Sin embargo en esa línea estética no logro meterme, en ese cuidado que recarga de palabras la prosa se me hace difícil entrar. Es un entramado espeso de ramas duras y organizadas que me obligan a usar el machete de la concentración más de lo que quisiera en una novela. Termino estudiando, más que leyendo. No digo que eso sea malo, pero a mí, me agota. Envidio, eso sí, semejante manejo del lenguaje y de la técnica.

"Febrero 30", Amir Hamed, Ed. HUM, 2016

"La raíz de la furia", de Sebastián Míguez Conde

Bronca, gente oscura, gente marchita, efluvios poéticos. "La raíz de la furia" de Sebastián Miguez Conde propone diez cuentos de prosa llena de bellas imágenes, de construcciones donde la lengua es un artificio complejo y luminoso para contar las tragedias y los siniestros absurdos de los protagonistas que en los relatos aparecen. Un stripper arruinado que accidentalmente es escritor, una anciana castigada y siniestra con particulares conceptos de la ternura y la protección, maestras despiadadas que no tienen pudor en manifestar su odio hacia algunos niños (como algunas de las que yo tuve), historias de amor resquebrajadas, gente sencilla envuelta en la poética que el autor usa para dar una punta especial a las historias que pueden ser llanas o explosivas. En medio, además, podemos encontrar unos microrelatos con aires serenos de verso tibio en medio de las ciudades oscuras y anochecidas (Montevideo y Buenos Aires) donde transcurre "La raíz de la furia". Una bronca, una tristeza, un algo neblinoso que sale de los personajes como el aliento, sus raíces.

"La raíz de la furia", de Sebastián Miguez Conde. Criatura Editora. 2016